Muchos consideran que este es el auténtico Grupo de la Muerte en el Mundial. Es que el equipo a priori más débil, Sudáfrica, cuenta la inapreciable ventaja de la localía y por ello fue designado como cabeza de serie en una zona en la que Francia, por tradición y calidad de jugadores, termina ocupando el lugar de favorito. Sin contar con que México y Uruguay tienen material como para meterse en los octavos de final.
Ningún duelo resulta sencillo para pronosticar. El encuentro inaugural entre el anfitrión y México será, sin dudas, una medida de lo que pueda suceder. Habrá que ver cómo pueden manejar la presión ambos equipos, especialmente los africanos, que liderados desde el juego por Steven Pienaar se apoyan en una estadística histórica: jamás el dueño de casa quedó eliminado en la primera rueda. También cómo reacciona México: si no logra un buen resultado de arranque tendrá que enfrentar dos partidos durísimos con la obligación de sumar al menos una victoria.
Sea como fuera, por calidad de plantel el conjunto local apunta a un segundo lugar como mejor resultado. Habrá que ver si los árbitros se ven influenciados por el ambiente a la hora de fallar a favor o en contra del país-sede.
Extrañamente, quizá ninguno de los equipos mire con malos ojos un segundo puesto: la clasificación es un buen resultado.
El que arranca con un grado de exigencia mayor es Francia, aunque no llega en su mejor nivel futbolístico. Bajo la conducción del excéntrico Raymond Domenech, con algunas figuras afuera, el actual subcampeón del mundo llega a la cita con escaso nivel de juego en conjunto. Sin embargo tiene jugadores que a nivel individual pueden inclinar la balanza con su talento y su experiencia: Thierry Henry, Franck Ribéry, Florent Malouda, Nicolas Anelka.
El lote medio lo componen los dos equipos que se sacarán más chispas para conseguir su boleto a la segunda ronda. El Tri, con Javier Aguirre a la cabeza, viene de una larguísima preparación -mucho mayor a la del resto de las selecciones que disputarán el torneo- y con una cantidad de partidos amistosos jugados que le permiten alegar cualquier cosa menos falta de rodaje. Incluso, entre esos partido, incluyó una victoria ante el campeón vigente, Italia.
Es difícil no ilusionarse con el equipo mexicano, que se organiza a partir de un veterano como Cuahutemoc Blanco para generar juego. Todavía debe resolver los problemas de contundencia que lo aquejaron en sus duelos preparatorios. Si lo hace, será un rival de temer y quizá pueda pasar esa barrera casi infranqueable durante los últimos mundiales: los octavos de final.
Uruguay también llega en un momento óptimo a su debut. Tras ganar un par de partidos preparatorios, demostró que tiene orden y volumen de juego para alimentar a sus dos bestias de ataque: Diego Forlán -estrella máxima del plantel y líder natural del equipo- y Luis Suárez.
Los hombres del maestro Oscar Tabárez llegan con una experiencia que puede haber sido muy útil: en Corea-Japón 2002, un par de jugadores de este plantel sufrieron una eliminación en primera ronda tras igualar 3-3 con Senegal. Sebastián Abreu y el propio Forlán saben de qué se trata jugar una fase de grupos, y pueden transmitir su conocimiento a un grupo joven y hambriento.
Justamente por esto, se presume que habrá que esperar al 22 de junio para ver duelo que decidirá el resultado del grupo: Uruguay-México, en el Royal Bafokeng Stadium. El ganador, probablemente acompañe a Francia en la siguiente ronda.
Ningún duelo resulta sencillo para pronosticar. El encuentro inaugural entre el anfitrión y México será, sin dudas, una medida de lo que pueda suceder. Habrá que ver cómo pueden manejar la presión ambos equipos, especialmente los africanos, que liderados desde el juego por Steven Pienaar se apoyan en una estadística histórica: jamás el dueño de casa quedó eliminado en la primera rueda. También cómo reacciona México: si no logra un buen resultado de arranque tendrá que enfrentar dos partidos durísimos con la obligación de sumar al menos una victoria.
Sea como fuera, por calidad de plantel el conjunto local apunta a un segundo lugar como mejor resultado. Habrá que ver si los árbitros se ven influenciados por el ambiente a la hora de fallar a favor o en contra del país-sede.
Extrañamente, quizá ninguno de los equipos mire con malos ojos un segundo puesto: la clasificación es un buen resultado.
El que arranca con un grado de exigencia mayor es Francia, aunque no llega en su mejor nivel futbolístico. Bajo la conducción del excéntrico Raymond Domenech, con algunas figuras afuera, el actual subcampeón del mundo llega a la cita con escaso nivel de juego en conjunto. Sin embargo tiene jugadores que a nivel individual pueden inclinar la balanza con su talento y su experiencia: Thierry Henry, Franck Ribéry, Florent Malouda, Nicolas Anelka.
El lote medio lo componen los dos equipos que se sacarán más chispas para conseguir su boleto a la segunda ronda. El Tri, con Javier Aguirre a la cabeza, viene de una larguísima preparación -mucho mayor a la del resto de las selecciones que disputarán el torneo- y con una cantidad de partidos amistosos jugados que le permiten alegar cualquier cosa menos falta de rodaje. Incluso, entre esos partido, incluyó una victoria ante el campeón vigente, Italia.
Es difícil no ilusionarse con el equipo mexicano, que se organiza a partir de un veterano como Cuahutemoc Blanco para generar juego. Todavía debe resolver los problemas de contundencia que lo aquejaron en sus duelos preparatorios. Si lo hace, será un rival de temer y quizá pueda pasar esa barrera casi infranqueable durante los últimos mundiales: los octavos de final.
Uruguay también llega en un momento óptimo a su debut. Tras ganar un par de partidos preparatorios, demostró que tiene orden y volumen de juego para alimentar a sus dos bestias de ataque: Diego Forlán -estrella máxima del plantel y líder natural del equipo- y Luis Suárez.
Los hombres del maestro Oscar Tabárez llegan con una experiencia que puede haber sido muy útil: en Corea-Japón 2002, un par de jugadores de este plantel sufrieron una eliminación en primera ronda tras igualar 3-3 con Senegal. Sebastián Abreu y el propio Forlán saben de qué se trata jugar una fase de grupos, y pueden transmitir su conocimiento a un grupo joven y hambriento.
Justamente por esto, se presume que habrá que esperar al 22 de junio para ver duelo que decidirá el resultado del grupo: Uruguay-México, en el Royal Bafokeng Stadium. El ganador, probablemente acompañe a Francia en la siguiente ronda.


